Archivo para la categoría Toma de muestras en casos especiales

Abortos en explotaciones

El aborto es una de las patologías que más influye en la productividad de las explotaciones de rumiantes, al ser la  reproducción la base de su producción, gestión y planificación. Por lo tanto la aparición de abortos en un rebaño puede ser económicamente muy grave ya que implica no sólo la pérdida de la cría, sino también la de la producción láctea, así como la aparición de complicaciones que sean causa de infertilidad. Los agentes infecciosos y parasitarios como Brucella, Clamydia, Coxiella, Toxoplasma, Listeria, Salmonella, Campylobacter y Neospora son la principal causa de abortos y producen cuadros clínicos y lesionales sin importantes rasgos diferenciales, lo que junto con el hecho de que no es infrecuente la implicación simultánea de más de un agente, dificulta el diagnóstico diferencial. Por otra parte la alta seroprevalencia de numerosos patógenos en las explotaciones impide un diagnóstico serológico individualizado. La mayoría de los agentes infecciosos implicados tienen en común el hecho de colonizar y multiplicarse en el trofoblasto placentario, por lo que los cotiledones de la placenta expulsados tras el aborto, contienen grandes cantidades de estos agentes, que unido a la disponibilidad de anticuerpos frente a ellos permiten el diagnóstico inmunocitoquímico en muestra fijadas en formol e incluidas en parafina. Este método de diagnóstico tiene las ventajas de  ser rápido, sencillo y seguro, además evita el riesgo de contagio y diseminación del germen al quedar éstos inactivados por la acción del formol.

De cada caso de aborto deben de recogerse al menos 5 cotiledones de la placenta abortada, preferentemente aquellos que presenten lesiones. Previamente a la toma de los cotiledones, la placenta puede lavarse con agua si está muy sucia, con el fin de observar mejor la existencia de lesiones. Los 5 cotiledones serán introducidos en los frascos con formol, cumplimentando los siguientes datos:

– especie, edad, número de partos

– momento aproximado de la gestación en la que tuvo lugar el   aborto (principio, mitad o final). Utilizar también el término de final para los casos de animales que hayan nacido muertos o débiles y mueran en los dias siguientes al parto.

– lesiones en fetos

– número de abortos en la explotación

– vacunaciones frente al aborto y tipo de vacuna

– existencia de brotes previos de abortos en la explotación.

El estudio histopatológico de los casos de aborto se realizará a partir de la historia clínica, la histología y, de forma opcional según aceptación del coste, mediante inmunocitoquíca frente a los diferentes agentes infecciosos posibles responsables (Clamidia, salmonella, Coxiella, Brucella, Toxoplasma, Listeria, Neospora) (ver apartado inmunocitoquímica)

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Intoxicaciones

Un examen anatomopatológico relativamente habitual en casos de muerte súbita es aquel en el que se sospecha una intoxicación. En estos casos, cabe destacar dos aspectos que son motivo frecuente de consulta.

En primer lugar, es importante tener presente que el examen macroscópico o microscópico de un tejido no permite nunca emitir un diagnóstico definitivo de “proceso tóxico”, ya que la gran mayoría de lesiones producidas por cualquier tóxico no suelen tener carácter específico. Por ejemplo, la necrosis de los túbulos renales, una lesión que se observa en múltiples tóxicos que son excretados por la orina (p.e. alcaloides), también se observa en un animal que sufra simplemente un cuadro de deshidratación grave. Igualmente, la hemorragia pulmonar, una lesión característica de productos raticidas y herbicidas  también se puede observar en animales que mueren por shock cardiogénico. Es decir, cuando sospechemos de un proceso tóxico, el examen histológico de los tejidos nos podrá confirmar o descartar únicamente la presencia de lesiones compatibles con una intoxicación, aunque siempre con la reserva de que las mismas lesiones pueden generarse a través alteraciones de otro tipo (metabólicas, circulatorias, etc.) sin relación con ningún tóxico.

Por otro lado, si además de pretender determinar la presencia de lesiones compatibles con un proceso tóxico, se desea determinar la presencia o no de un tóxico concreto, en este caso el estudio queda ya fuera del ámbito de la patología.  Este tipo de análisis es tarea de los laboratorios toxicológicos, y hay que tener en cuenta que además de remitirles muestras congeladas de riñón, hígado, estómago y contenido gástrico, suele ser imprescindible disponer también de una muestra del producto sospecha.

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Muerte tras la anestesia

La muerte súbita tras la anestesia (o tras las 24-48 horas siguientes) es un hecho afortunadamente poco frecuente en la práctica de la medicina veterinaria. Sucede, en ocasiones, sin embargo, de forma inesperada, sin que intervengan aparentemente errores en la metodología, incluso tras años de experiencia en realizar esta intervención y empleando los mismos productos y el mismo protocolo.

Cuando sucede, es comprensible intentar determinar mediante el examen histopatológico el motivo de la muerte y si existe una relación con el proceso de anestesia. Pero desafortunadamente, es muy raro en estos casos detectar lesiones que determinen la causa de la muerte, e incluso si ha intervenido en ella alguno de los productos empleados en la anestesia, debido principalmente a que la muerte súbita (el proceso se desarrolla escasamente en 12-24-48 horas), no permite que los tejidos lleguen a reflejar cambios lesionales detectables en el examen histopatológico. Probablemente, la mayoría de estas muertes son consecuencia de reacciones idiosincráticas, imprevisibles, que favorecen algún tipo de anafilaxia, y que cursan exclusivamente con alteraciones inespecíficas (edema, congestión, etc…).

A pesar de estas limitaciones, siempre es recomendable llevar a cabo un estudio post-mortem que si bien probablemente no permitirá establecer una relación directa entre la muerte y la anestesia, sí al menos debe permitir excluir trastornos o lesiones (cardiomiopatías, alteraciones hepáticas, etc…) no detectadas en el examen previo a la intervención quirúrgica, y que podrían haber predispuesto a la muerte del animal sometido al proceso de anestesia.

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Muerte perinatal

Las muertes perinatales, particularmente en perros y en gatos, suelen ser debidas a procesos multifactoriales; es decir, no sólo intervienen agentes infecciosos, sino también alteraciones de los propios animales (p.e. trastornos degenerativos,…), de la madre, problemas de manejo, higiene, etc., a menudo de forma simultánea. Ahora bien, mientras que el examen histológico puede realizarse en cualquier momento a partir de muestras fijadas en formol, el cultivo microbiológico sólo podrá llevarse a cabo de forma efectiva a partir de muestras de tejido frescas (sin fijar ni congelar). Por ello es importante que, al tomar las muestras de tejido para examen histológico de animales muertos durante el período perinatal, se aproveche también el mismo momento para tomar las muestras para cultivo. Si la presencia de lesiones histológicas compatibles con una infección aconseja llevar a cabo un cultivo, éste nunca podrá realizarse a partir de muestras que se encuentren en formol. Cotejar los resultados de dos tipos de análisis paralelos es además, por regla general, extremadamente útil para cualquier tipo de diagnostico.

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