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Clasificación de la OMS para linfomas alimentarios en gatos

El linfoma es la neoplasia más frecuente en gatos y en su forma alimentaria la más común. Es una neoplasia cuyo diagnóstico puede establecerse a nivel ecográfico y citológico, pero la identificación del tipo concreto de linfoma y el pronóstico indispensablemente requieren un estudio histopatológico mediante biopsias de alta calidad.

En medicina humana, cada subtipo de linfoma alimentario se considera como una entidad distinta, con un pronóstico y tratamiento diferentes. En los últimos diez años, el sistema de clasificación de tumores linfoides de la OMS empleado en medicina humana ha venido a substituir los antiguos sistemas de clasificación empleados tradicionalmente en veterinaria (Kiel, NCI-WF). Pero hasta el momento y a pesar su incidencia existen escasos trabajos que hayan valorado la aplicación de este nuevo sistema de clasificación a los linfomas alimentarios en gatos. En este artículo, los autores lo hacen tanto desde el punto de vista de la patología veterinaria como humana.

La valoración de 61 casos de linfoma alimentario felino por parte de un patólogo veterinario y otro de humana concluye que los linfomas alimentarios felinos del tracto digestivo se dividen en 6 tipos de neoplasia, que además tienen sus homólogos en los linfomas alimentarios en humanos:

  1. Linfoma B de células grandes difuso (DLBCLs)
  2. Linfoma de células B rico en células T (TCRBCL)
  3. Linfoma de zona marginal del MALT (MALT)
  4. Linfoma T de células grandes anaplásico (TALCL)
  5. Linfoma de células T asociado a enteropatía tipo I (EATL-I)
  6. Linfoma de células T asociado a enteropatía tipo II (EATL-II)

Colon. Linfoma

Linfoma B

El DLBCLs (20%) es el tercero más frecuente en gatos, con una morbilidad análoga a las personas. El TCRBCL (2%) se considera una variante del DLBCLs, afecta sobretodo al intestino delgado y es tan infrecuente en humanos como en gatos. El MALT (2%) es mucho más frecuente en humanos y, mientras que en estos afecta predominantemente al estómago, en gatos es una neoplasia intestinal. El TALCL (2%) es infrecuente tanto en humanos como en gatos, afecta sobretodo al intestino grueso y su diagnóstcio es complicado ya que requiere marcadores no aplicables en inmunohistoquímica de rutina (CD30+). El EATL-I (40%) corresponde al linfoma de células grandes, transmural y de mal pronóstico (TSG 1,5 meses). Una Linfoma de células T periférico sin especificación (PTCL-NOS) equivaldria a un EATL-I. Finalmente, el EATL-II (34%) corresponde a un linfoma de células pequeñas epiteliotrópico, de mejor pronóstico (TSG 2,4 años) y que equivale a un trastorno recientemente descrito en medicina humana (Trastorno linfoproliferativo de células T del tracto gastrointestinal).

El trabajo es relevante desde el punto de vista de demostrar la utilidad de la clasificación de la OMS para linfomas digestivos en gatos, acota y valora la incidencia de los seis tipos de linfoma, recalca el papel indispensable de la inmunohistoquímica para clasificar los linfomas y amplia las formas de neoplasia linfoide del tracto gastrointestinal en gatos más allá de la concepción habitual de valorar sólo los linfomas alimentarios como tumores de células grandes o de células pequeñas.

World Health Organisation Classification of Lymphoid Tumors in Veterinary and Human Medicine: a Comparative Evaluation of Gastrointestinal Lymphomas in 61 Cats. J Comp Pathol 2018, vol.159, 1-10. 

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Significado pronóstico del tipo de tumor mamario en perros

Hasta ahora no se disponía de datos significiativos que permitiesen intepretar que le sucederá a un perro perro en función del tipo concreto de neoplasia mamaria. Actualmente, el pronóstico se valora con criterios generalistas como son el tamaño del tumor y la presencia de metástasis locales o distantes, (2) el tipo histológico pero de forma muy restringida y, especialmente, (3) el grado de la neoplasia.

Carcinoma tubular. Perro

En 2011, se propuso una nueva clasificación histológica de las neoplasias mamarias, muy detallada, que incluía 27 tipos de neoplasia malignos y 7 benignos. Tres estudios posteriores, dos retrospectivos y uno prospectivo, vinieron a validar la utilidad pronóstico de esta clasificación, pero a partir de muestras que no permitían representar las formas más frecuentes de neoplasia en una proporción significativa.

Por primera vez, un reciente estudio ha conseguido, a partir de una muestra muy amplia de animales, representar 14 de los tipos más frecuentes de neoplasia mamaria canina y determinar su significado pronóstico de forma específica para cada tipo de tumor en referencia a la tasa de supervivencia global (TSG) en el primer y segundo año, el índice de recidivas y el desarrollo de metástasis distantes.

El trabajo no será de libre consulta desafortunadamente hasta Julio de 2018, pero podemos comentar a modo de ejemplo algunos resultados interesantes.

  • La clasificación del 2011 preve de forma significativa la TSG, las recidivas y las metástasis.
  • Los carcinomas anaplásicos y los carcinosarcomas son las neoplasias más agresivas, con la capacidad de metástasis más elevada.
  • Los carcinomas escamosos, los comedocarcinomas y los carcinomas sólidos son neoplasias de evolución lenta pero que también presentan una significativa capacidad de metástasis.
  • Los carcinomas complejos tienen una expectativa de supervivencia mayor que los carcinomas tubulopapilares, los intraductales y los mioepiteliomas malignos
  • Los carcinomas tubulares simples y complejos presentan una elevada TSG
  • Los carcinomas escamosos presentan la tasa más alta de recidivas, mayor incluso que los carcinomas anaplásicos y los carcinosarcomas.

El trabajo también examina el valor pronóstico del grado, la invasión vascular y la afectación de márgenes.

 

Prognostic Signifcance of canine Mammary Tumor Histologic Subtypes: An Observational Cohort Study of 229 Cases. Vet Pathol 2017, Vol 54(4): 571-578

 

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Un tumor o varios tumores ?

Muchos habrán pasado por ello: tras obtener un diagnóstico mediante biopsia, el proceso o bien no responde al tratamiento correspondiente o bien no evoluciona de la forma esperable para lo que se supondría con ese diagnóstico.

Nuestra práctica de la medicina veterinaria cambiará a mejor el día que entendamos que muchas de las lesiones que hoy interpretamos como una entidad (diagnóstica, clínica, terapéutica,…) son en realidad la misma presentación pero para procesos distintos. Un ejemplo: en veterinaria todavía clasificamos las glomerulopatías en tal o cual glomerulonefritis (GN) según su morfología de la misma forma como se describían hace más de 60 años, pero en cambio nadie se sorprende por el hecho de que aquellos compañeros dedicados a la nefrología no hayan conseguido hasta ahora encontrar pautas precisas que correlacionen una determinada GN con una bioquímica concreta, un tratamiento efectivo y una evolución predecible.

En medicina humana ya hace tiempo que se reconocen formas diferentes de correlacion clínica, respuesta al tratamiento y pronóstico para una misma forma de GN porque al analizarlas a nivel transcriptómico se ha demostrado que un mismo tipo morfológico de GN puede representar nefropatías distintas. Es decir, el aspecto de lesión algunas veces no preve como se va a comportar realmente aquella lesión. Los autores de este trabajo nos presentan otro ejemplo paradigmático de esta situación pero en veterinaria: el linfoma B difuso de células grandes (LBDCG) en perros.

Uno o varios tumores

El LBDCG es el tumor linfoide más frecuente y agresivo en perros. Ahora bien, mientras que su diagnóstico ha evolucionado mucho en los últimos años, no ha sido así con las estrategias de tratamiento. Los animales con LBDCG pueden mostrar una evolución clínica, una respuesta al tratamiento y un pronóstico muy variables. Esta variabilidad es achacable en parte a aquellas características que se valoran a través de las técnicas de diagnóstico que aplicamos de forma convencional (morfología, clonalidad, citometría), y estas son el estado de activación de las células B, el índice mitótico y la extensión a sangre y médula ósea del tumor. Pero son particularidades del tumor que no explican el porqué de esta variabilidad. El escenario es distinto si el tumor se examina a nivel genómico.

Cuando se realizan estudios de expresión de genes en casos de LBDCG, se observa que el mismo tumor se subdivide en dos neoplasias distintas, una constituída por células típicas de los centros germinales (CG) y una segunda formada por células B activadas CBA), y la superviviencia de los pacientes con LBDCG-CG es distinta de aquellos con LBDCG-CBA, dando a entender que son entidades diferentes.

De forma similar, también se observan diferencias cuando se estudian cambios cromosómicos mediante hibridación genómica comparativa. Respoderán mejor al tratamiento aquellos perros con modificaciones en el cr13. Aquellos otros con una adquisición del cr31 tendrán peor pronóstico.

Y si se examina la metilacion del ADN (la metilación del ADN juega un papel fundamental en el desarrollo de tumores hematopoyéticos) mediante secuenciación por bisulfito, se comprueba que existe metilación aberrante de CpG en determinados genes reprimidos en casos de LBDCG (TFPI-2).

No estamos hablando de que un mismo tumor se comporte de una u otra forma en función de qué genes exprese. Lo que muestran estos resultados sugiere que el LBDCG es en realidad un conjunto heterogéno de neoplasias diferentes en lugar de un único tipo de tumor tal como lo vemos ahora. La medicina veterinaria se encuentra lejos de aplicar técnicas transcriptómicas, estudiar cambios cromosómicos y valorar la metilación del ADN en los tumores de nuestras mascotas como herramientas de diagnóstico rutina. Pero como mínimo podemos empezar a comprender el porqué de la variabilidad en la respuesta al tratamiento y en la evolución de algunas neoplasias aún siendo el mismo tumor. Sino entendemos que asociar el binomio «una lesión-una entidad» es un error, entonces nos seguiremos sorprendiendo siempre que suceda lo inesperado.

 

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Infección por Malassezia en personas y animales

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Malassezia

Tanto en animales como en personas, las diferentes especies de levaduras del género Malassezia son responsables para diversos trastornos dermatológicos. Los autores de este trabajo revisan brevemente la patogenia, el diagnóstico y el tratamiento de esta infección a modo de estudio comparado para poner de relieve su importancia, así como las analogías entre el proceso que afecta a las personas y el que tratamos en animales.

Las levaduras del género Malassezia son organismos comensales que, únicamente en determinadas situaciones, generan enfermedad al modificar su actividad enzimática y la síntesis de diversos mediadores bioactivos. El espectro de sus efectos varía desde el comensalismo hasta foliculitis graves, pasando por cambios displásicos, trastornos de la maduración epidérmica e inducción de hipersensibilidad. El artículo describe la patofisiología de la infección y los factores de riesgo para el desarrollo de una fungemia.

Seborrea

Seborrea

Al igual que sucede con los factores de riesgo para una infección diseminada en personas (inmunocompromiso, intervenciones quirúrgicas, factores iatrogénicos), el paso de comensal a inductor de otitis o dermatitis en animales también viene favorecido por condiciones particulares (atopia, seborrea, diabetes, infecciones víricas y factores iatrogénicos) las cuales alteran la actividad enzimática de Malassezia. El trabajo describe como los cambios bioquímicos producidos por estas situaciones incrementan la virulencia de la levadura. A la vez, repasa métodos de diagnóstico, identificación de las diferentes especies de Malassezia y su relación con la distribución geográfica, formas de lesión cutánea, especies afectadas y, finalmente, hace referencia a tratamientos clásicos y alternativos, así como la importancia de los tests de susceptibilidad justificados por la creciente aparición de M. pachydermatis resistentes a azoles y el incremento de infecciones en personas y animales.

Malassezia Infections in Humans and Animals: Pathophysiology, Detection, and Treatment. PLoS Pathog 11(1), 2015

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Cambio plexiforme

En una reciente entrada (Experto) hablábamos de la reabsorción sanguínea ganglionar como lesión no neoplásica que cursa con linfadenopatía. Otra linfadenopatía no neoplásica es el cambio plexiforme.

Se denomina cambio plexiforme cuando el tejido ganglionar ve substuído su parénquima linfoide por una proliferación exuberante de vasos sanguíneos. Es una lesión poco frecuente, de origen desconocido, y descrita tanto en perros como en gatos. La causa propuesta hasta ahora sugiere alguna forma de obstrucción vascular o linfática y, aunque en principio es una lesión benigna, resulta tan enigmática que es difícil otorgarle algún pronóstico o significado clínico.

Cambio plexiforme

Cambio plexiforme

Un trabajo reciente en gatos afectados por este proceso indica que la vascularización plexiforme, en ocasiones, puede representar una fase previa al desarrollo de un hemangiosarcoma. El hallazgo es doblemente peculiar, puesto que hasta ahora no se conocían casos de hemangiosarcomas primarios de ganglio linfático en gatos.

El trabajo seleccionó 16 casos retrospectivos de gatos afectados por cambios vasculares en ganglios linfáticos cervicales, submandibulares y axilares. Los animales tenían una edad media de 11 años y mostraban linfadenopatía única o múltiple. 12/16 animales presentaban un diagnóstico de hemangiosarcoma nodal. 2/16 lesiones compatibles con una vascularización plexiforme y otros 2/16 una vascularización plexiforme pero con ciertos rasgos de agresividad.

Cambio plexiforme. Gato. El tejido ganglionar está substuído por vasos sanguíneos (color marrón, CD31)

Cambio plexiforme. Gato. El tejido ganglionar está substituído por vasos sanguíneos (color marrón, CD31)

El trabajo pone de manifiesto por una lado la incidencia, hasta ahora desconocida, de hemangiosarcomas nodales en ganglios cervicales en gatos. A la vez, sugiere a los autores proponer la hipótesis que la vascularización plexiforme puede representar una lesión preneoplásica. Junto con la hiperplasia ganglionar periférica de gatos jóvenes, el linfoma Hodgkin y no-Hodgkin felino y la hiperplasia linfoide, el hemangiosarcoma y el cambio plexiforme deberían considerarse como diagnósticos diferenciales en gatos con linfadenopatía cervical.

Histology and Clinical Outcome of Benign and Malignant Vascular Lesions Primary to Feline Cervical Lymph Nodes. Vet Pathol 2015, 52

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Diabetes en perros y gatos

La diabetes mellitus es una de las endocrinopatías diagnosticadas con mayor frecuencia en perros y gatos. Cuando la enfermedad induce unos determinados niveles de glucosa en sangre aparecen los signos más comunes de poliuria, polidipsia, polifagia y pérdida de peso. Los mecanismos patogénicos que dan lugar a este trastorno no son exactamente los mismos que en personas, pero la clasificación de la diabetes en veterinaria ha seguido más o menos el esquema usado en medicina humana el cual a la vez ha servido de guía para identificar y distinguir las distintas formas de diabetes.

Necrosis pancreática. Diabetes

Necrosis pancreática. Diabetes

En un primer artículo, los autores realizan una revisión sobre las variantes de diabetes más frecuentes, diabetes tipo I y tipo II, así como otras formas más infrecuentes, de forma comparada entre perros, gatos y personas.

En un segundo artículo relacionado, se discuten los factores genéticos y ambientales que contribuyen a su desarrollo y como éstos varían en función de la especie y del tipo de diabetes.

 

 

 

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