Pruebas pronóstico (1)

PRUEBAS DE PRONÓSTICO PARA NEOPLASIAS (1)

Biomarcadores y Marcadores tumorales

Un biomarcador es una entidad bioquímica empleada para determinar la progresión de una patología o para valorar el efecto de un determinado tratamiento. Su detección puede tener lugar en sangre, orina, heces o en tejidos, y refleja una situación de normalidad, anormalidad, o incluso de enfermedad.

Un marcador tumoral es un tipo de biomarcador producido por las células cancerosas o bien por parte de células normales bajo una condición cancerosa. La mayoría de biomarcadores tumorales son proteínas, pero alteraciones en la expresión genética y cambios en el ADN también pueden usarse como marcadores.H_Triptic201342artCScara Algunos marcadores tumorales se asocian a un solo tipo de tumor, mientras que otros se aplican a más de un tipo de neoplasia, y pueden emplearse con tres objetivos distintos: establecer el (1) diagnóstico de la neoplasia, valorar su (2) pronóstico o (3) monitorizar la respuesta al tratamiento.

En el ámbito del diagnóstico, la aplicación de los biomarcadores tumorales se centra en el chequeo para la detección de cáncer subclínico mediante transcriptómica (análisis del ARN), metabolómica (análisis de metabolitos) o proteinómica (análisis de proteínas). En veterinaria, la mayoría de ensayos sobre chequeo tumoral se han centrado en el uso de la proteómica (detección de linfoma/leucemia, hemangiosarcoma y carcinoma vesical), pero su difusión se ha visto limitada por problemas de sensibilidad, especificidad e incorrecta utilización de los tests. La excepción, en este sentido, ha sido hasta ahora la valoración molecular de reordenamientos genéticos para el diagnóstico del linfoma en perros y gatos. Los biomarcadores de monitoraje terapéutico permiten controlar la efectividad de una terapia determinada o vaticinar la respuesta a un tratamiento.

 

Marcadores tumorales de pronóstico

Todos estamos acostumbrados a valorar el pronóstico de las neoplasias bajo la dicotomía de procesos benignos (adenoma, melanocitoma, etc) o malignos (adenocarcinoma, melanosarcoma, etc). Sin embargo, esta división es arbitraria y únicamente se comprende para interpretar a grandes rasgos la lesión y facilitar el intercambio de información. OLYMPUS DIGITAL CAMERALa biología de los tumores es mucho más compleja. Para la mayoría de tumores existen múltiples presentaciones, desde las formas más benignas hasta las más malignas, básicamente porque cada individuo es capaz de generar una neoplasia distinta. Por ejemplo, no todos los adenocarcinomas mamarios metastatizan, e incluso los que metastatizan no todos lo hacen a la misma velocidad.

A través de criterios clínicos (estadio clínico) y anatomopatológicos (grado histológico), es posible realizar una interpretación más ajustada sobre el comportamiento de una neoplasia concreta, criterios cuyo significado puede posteriormente relacionarse estadísticamente con índices de pronóstico como son la Tasa de Supervivencia Global (TSG) o el Intervalo Libre de Enfermedad (ILE). La diversidad biológica de las neoplasias, sin embargo, vuelve a ponerse de manifiesto cuando se analizan detalladamente las estadísticas y se observa el número de casos que escapan a estos sistemas de clasificación. A modo de  ejemplo, cabe recordar el 17% de perros que mueren a consecuencia de un mastocitoma bien diferenciado, considerado como potencialmente benigno, o el 41-95% de animales que sobreviven a un melanoma oral, considerado tradicionalmente maligno. Con este escenario y para elevar un eslabón más la eficacia de la valoración de la biología de un tumor se han desarrollado los biomarcadores tumorales de pronóstico.

Los marcadores tumorales de pronóstico contribuyen a prever el comportamiento de una neoplasia a través del estudio de aspectos biológicos de la lesión (actividad enzimática, fracción de crecimiento, etc.) que puedan relacionarse posteriormente, también desde un punto de vista estadístico, con la tasa de supervivencia y la evolución clínica. iStock_000002983912_MediumLa mayoría de estos marcadores se valoran a partir del mismo tejido tumoral mediante técnicas inmunocitoquímicas o moleculares.

La aplicación de marcadores ofrece una valoración individualizada acerca del comportamiento de un tumor, frente a la valoración estadística que podemos obtener a través de estudios que utilizan una muestra de animales.  

En HISTOVET hemos adaptado la utilización de algunos marcadores tumorales de pronóstico para el diagnóstico de neoplasias en pequeños animales, las características de los cuales os iremos describiendo en próximas entradas. Las técnicas incorporadas a nuestro panel de pruebas se limitan al uso de aquellos marcadores los cuales están respaldados, a día de hoy, por una mayor cantidad de fuentes bibliográficas. En la mayoría de casos se trata de marcadores que aportan información adicional sobre la TSG y el ILE del tumor. En otros casos, la aplicación de la técnica persigue clasificar el tumor con mayor precisión o prever la respuesta la terapia. Cabe tener presente que la realización de estas técnicas no sustituye ni supone menoscabo alguno del valor principal del estudio histopatológico, y su interpretación, al igual que en el caso del histológico, viene respaldada por valores estadísticos por lo que no deben extraerse interpretaciones absolutas de los resultados sino únicamente orientativas.

HISTOVET

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