Utilidad de las biopsias

Habitualmente se suele otorgar al examen histopatológico una eficacia para resolver el diagnóstico de la cual, en realidad, a veces carece. Mirar al microscopio el tejido de una lesión no equivale ha poder descubrir siempre, a través del objetivo, el agente o el proceso responsable de esa lesión. La histopatología sólo examina alteraciones del tejido las cuales, en la mayoría de ocasiones, pueden llegar a interpretarse asociadas a un determinado proceso lesional. Cuando analizamos la piel de un animal alérgico, por ejemplo, no vemos lesiones patognomónicas de una alergia, sino simplemente alteraciones que podrían atribuirse con mayor probabilidad a un cuadro de hipersensibilidad que no a otro tipo de dermatopatía. Es decir, al examinar una biopsia se está practicando un ejercicio de interpretación, de manera que si la muestra de tejido no representa exactamente la lesión, lo más probable es que el patólogo se confunda y no sea capaz de emitir un diagnóstico, ni tan sólo aproximado.

De entre los diferentes factores que influyen negativamente en el diagnóstico de las biopsias y citologías, la falta de una historia clínica precisa (no exhaustiva), la calidad de la muestra y, sobretodo, su capacidad de representar exactamente el proceso, son las causas que provocan más a menudo un diagnóstico deficiente o equivocado. Sin embargo, esta última, la capacidad de la muestra para ser representativa del trastorno que sufre el animal, es quizás el elemento que influye de forma más decisiva en el diagnóstico

PORQUÉ PUEDE NO SER LA BIOPSIA/CITOLOGÍA REPRESENTATIVA:

1. La cantidad de tejido es insuficiente, por lo que no aparecen representadas todas las alteraciones características de la lesión. No quiere ello decir que deban remitirse al laboratorio muestras de gran tamaño. Todo al contrario; son preferibles muchas muestras de dimensiones reducidas y que queden bien fijadas (menos de 1,5 cm), ya que el diagnóstico se basa en encontrar repetidamente la misma alteración en distintas localizaciones. Es por ello que, muchas veces, resulta imposible diagnosticar una dermatopatía a través del examen de 1 o 2 punchs, o una gastroenteropatía mediante 1 o 2 muestras endoscópicas. Es recomendable enviar siempre entre 4 y  6 punchs cutáneos, y entre 8 y 12 muestras endoscópicas, asegurándonos así de transmitir al patólogo una imagen lo más real posible del proceso que sufre el animal.

2. La biopsia no contiene lesiones. Las lesiones casi nunca afectan de forma homogénea al tejido. Junto a zonas de inflamación suelen aparecer áreas de tejido sano o simplemente fibrosado, y los procesos neoplásicos van a menudo acompañados de inflamación o necrosis. Sino se practica un muestreo con varias biopsias representativas de las diferentes zonas de un tejido alterado, nos arriesgamos a remitir al laboratorio una biopsia sin lesiones o, lo que es peor, una “biopsia de tejido sano”.

3. La biopsia no contiene lesiones primarias. En todo proceso lesional coexisten alteraciones primarias, con valor diagnóstico, junto con alteraciones secundarias inespecíficas. Estas últimas, a pesar de ser una consecuencia de la lesión (p.e. necrosis en un tumor, fibrosis en una inflamación, etc…), carecen habitualmente de valor diagnóstico. Por ejemplo, los tumores suelen componerse de áreas necrosadas en las que las células neoplásicas ya se han multiplicado y han muerto, junto con otras áreas en las que perviven las células tumorales viables cuyo examen permitirá el diagnóstico. Sino se examinan distintas biopsias de un mismo tumor, nos arriesgamos a remitir al laboratorio aquellas zonas de la neoplasia que sólo contienen tejido necrosado, sin células.

4. El proceso se ha cronificado. La gran mayoría de alteraciones microscópicas que permiten diagnosticar un proceso lesional mediante biopsia aparecen en las primeras fases de la lesión. Por ejemplo, la inflamación supurativa característica de una infección bacteriana puede transformarse, transcurridas una semanas, en una inflamación mononuclear autoinmune gracias a la destrucción del tejido; una cistitis bacteriana, puede cronificarse hasta evolucionar a alteraciones hiperplásicas de la mucosa vesical; una pleuritis por cuerpo extraño puede, con el tiempo, acabar en una hiperplasia del mesotelio semejante a un tumor (mesotelioma). Si reservamos la biopsia como última técnica de diagnóstico, transcurridos unos meses y tras haber probado distintos tratamientos, no podemos esperar que el examen histopatológico nos resuelva el problema a partir de lesiones crónicas y terminales, en las cuales raramente se encontrará representado el agente desencadenante de la lesión.

TRES CUALIDADES DE UNA CORRECTA BIOPSIA:

Representativa, Representativa y Representativa

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